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17 de junio de 2016

Si es usted una mujer latina que está esperando un bebé, es posible que

a su alimentación le haga falta un ingrediente clave que se cree ayuda a

prevenir ciertos tipos de defectos de nacimiento.

 

¿Cuál es ese ingrediente? El ácido fólico, el cual por mucho tiempo se

ha utilizado para enriquecer o adicionar ciertos cereales.

 

Sin embargo, como señala la Dra. Jonca Bull, M.D., directora de la

Oficina de Salud de las Minorías de la Administración de Alimentos y

Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés), "muchas mujeres hispanas

no aprovechan el ácido fólico de los productos hechos a base de cereales

porque dichos productos no son uno de los pilares de su dieta habitual,

la cual suele estar basada en la harina de maíz".

 

Éste podría ser uno de los motivos por los cuales las mujeres latinas

presentan el mayor porcentaje de las mujeres en los Estados Unidos que

dan a luz a bebés con defectos del tubo neural (DTN), según los Centros

para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en

inglés). Los DTN son malformaciones congénitas del cerebro, la columna

vertebral y la médula espinal, tales como la anencefalia y la espina bífida.

 

La FDA está actuando para proteger a estas mujeres y a sus hijos

aprobando la adición de ácido fólico a la harina de maíz, un ingrediente

de alimentos tales como las tortillas, los tacos, los totopos, las

tostadas y los tamales. Los preparados con esta harina son alimentos

básicos de la dieta mexicana, y de la de algunas regiones de América

Central y del Sur.

 

Cuando las mujeres lo consumen ácido fólico —un tipo de vitamina B -

antes y durante el embarazo, puede ayudar a prevenir los defectos del

tubo neural (DTN). La harina de maíz se produce bajo un proceso conocido

como la nixtamalización mediante el cual se realiza la cocción del maíz

con agua y cal. para luego molerlo.

 

Un paso preventivo importante

 

En 1998, en respuesta a una recomendación de los CDC y el Servicio de

Salud Pública de los Estados Unidos, la FDA facilitó el consumo de ácido

fólico para muchas madres embarazadas. La dependencia exigió la adición

de ácido fólico para los cerealesde grano enriquecidos estandarizados,

tales como la harina y el arroz enriquecidos, así como a los productos

hechos a base de este tipo de cereales, como el pan y los macarrones

("coditos") enriquecidos.

 

Los cereales refinados son enriquecidos al añadir ciertos tipos de

vitamina B después de su procesamiento. Los alimentos regulados

contienen ciertos ingredientes que exige la FDA y son producidos de

cierta manera especificada.

 

"El razonamiento fue que bastante gente —incluyendo las mujeres

embarazadas— consume cereales enriquecidos como acción habitual. Y eso

podría marcar una diferencia en el número de defectos del tubo neural",

afirma el Dr. Dennis M. Keefe, PhD, director de la Oficina de Seguridad

de los Aditivos de la FDA. De hecho, el número de casos de DTN en los

Estados Unidos ha disminuido en todos los grupos desde entonces.

 

Sin embargo, la incidencia de defectos del tubo neural en algunos grupos

hispanoamericanos no ha disminuido en la misma medida que entre la

población en general.

 

Por ello, la FDA evaluó y aprobó una petición de aprobación para un

aditivo alimentario presentada por cinco organizaciones —la Fundación

March of Dimes, la Academia Americana de Pediatría, la Asociación de

Espina Bífida, el Consejo Nacional de La Raza y Gruma Corporation—

solicitando que la harina de maíz sea adicionada con ácido fólico. Los

fabricantes pueden ahora añadir de manera voluntaria la cantidad de

ácido fólico (hasta 0.7 mg) por libra (454 g) de harina de maíz que se

ajuste a los niveles ordenados en 1998 para los cereales enriquecidos.

 

"Con esta aprobación, la FDA está tomando una poderosa medida preventiva

de salud pública", explica la Dra. Bull. "Con la adición de ácido fólico

a la harina de maíz, tenemos la oportunidad de actuar sobre un gran

segmento de la población estadounidense, y de proteger a las madres y a

sus hijos de los defectos de nacimiento devastadores que se vinculan a

un consumo insuficiente de ácido fólico por parte de la madre antes y

durante el embarazo".

 

La seguridad ante todo

 

Antes de que pudiera dar su aprobación, la FDA primero tuvo que

determinar si era seguro adicionar la harina de maíz con ácido fólico;

no sólo para las madres latinas y las mujeres embarazadas, sino también

para los hombres, las mujeres y los niños de todas las edades, orígenes

étnicos y composiciones demográficas. Los investigadores de la FDA

llevaron a cabo un análisis científico exhaustivo de la información

proporcionada en la petición, y determinaron que la adición de esta

cantidad de ácido fólico al abasto de alimentos sería seguro para la

población en general.

 

"Además de evaluar la seguridad y los datos sobre el consumo esperado,

tuvimos que verificar que el ácido fólico permaneciera estable a todo lo

largo del proceso de producción y no se descompusiera en otras

sustancias nocivas durante la elaboración", aclaró el Dr. Keefe.

 

Después de esta evaluación intensiva, la FDA pudo dar luz verde a

aquellos fabricantes que querían adicionar con ácido fólico los

productos hechos a base de harina de maíz.

 

Cynthia Pellegrini, vicepresidenta ejecutiva de March of Dimes a cargo

de política pública, señaló que "la FDA colaboró muy de cerca con

nosotros en el diseño de un estudio que recabara la información

necesaria para establecer la seguridad de esta medida. Estamos muy

contentos con el resultado, y confiamos en que resolverá las

discrepancias que hemos observado en la comunidad latina y ofrecerá un

comienzo sano en la vida para más bebés aun".

 

Si está embarazada o pensando en embarazarse

 

Los CDC recomiendan que, para que el ácido fólico ayude a prevenir

algunos defectos de nacimiento significativos, una mujer debería empezar

a consumir 400 mcg al día por lo menos un mes antes de embarazarse y

todo el tiempo mientras esté embarazada. Lea la declaración de

ingredientes de los productos hechos a base de cereales y para hacer

masa, para ver si el alimento ha sido enriquecido con ácido fólico.

 

Algunas maneras fáciles de asegurarse de ingerir suficiente ácido fólico

son:

 

     Comer un tazón de cereal enriquecido para el desayuno que contenga

100% del valor nutricional diario de ácido fólico.

     Consumir otros productos hechos a base de cereales enriquecidos

que, por mandato, contengan ácido fólico.

     Tomar un suplemento de vitamina o multivitamínico que contenga

 

ácido fólico todos los días.