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17 de junio de 2016

Las cesáreas en el parto y el uso de antibióticos en la primera infancia

afectarían al desarrollo de la flora intestinal en los bebés, según

estudios recientes citados por AP.

 

Las bacterias intestinales no son valoradas lo suficiente. Hacen mucho

más que solo digerir los alimentos: tienen un papel en el sistema

inmunológico. Se cree que el tipo y cantidades de bacterias que tiene

una persona influyen en la obesidad, enfermedades digestivas, e incluso

desórdenes autoinmunes como el asma y las alergias.

 

Pero se sabe muy poco de cómo es que los bebés desarrollan su juego

único de bacterias, lo que es llamado microbiota intestinal. Los

estudios difundidos el miércoles siguieron de cerca a los bebés hasta su

infancia y concluyeron que los dos o tres primeros años de vida son un

periodo crítico para el incipiente microbioma.

 

Sin embargo, "¿qué sucede cuando no se cuenta con las bacterias

adecuadas en la edad adecuada durante ese periodo crítico? No tenemos la

respuesta", advirtió el doctor Martin Blaser, de la Universidad de Nueva

York, quien encabezó uno de los estudios.

 

Valiéndose de análisis mensuales de heces para llevar un registro de los

cambios en las bacterias intestinales, el equipo de Blaser estudió a 43

infantes durante sus dos primeros años de vida, mientras que un equipo

del Hospital General de Massachusetts y el Broad Institute analizó a 39

niños finlandeses durante sus tres primeros años.

 

El repetido uso de antibióticos en la infancia disminuyó la diversidad

de bacterias que se cree que forman parte de una microbiota saludable,

concluyeron ambos estudios que fueron publicados en el diario Science

Translational Medicine.

 

Los microbiomas de los niños maduran gradualmente hasta parecerse a los

de los adultos, y Blaser halló que el tratamiento con antibióticos

demoró dicha maduración. El equipo del Hospital General de Massachusetts

también encontró que los antibióticos desestabilizaban las comunidades

bacterianas de los niños y provocaba un aumento temporal en los genes

que pueden hacer que los gérmenes se vuelvan resistentes a los antibióticos.

 

El niño promedio en Estados Unidos recibe tres tratamientos de

antibióticos antes de cumplir los 2 años, y las autoridades de salud

pública están trabajando para reducir la aplicación innecesaria de

antibióticos; por ejemplo, cuando se recetan para infecciones

respiratorias o de oído sin revisar si el responsable es realmente un

virus, al que los antibióticos no pueden combatir.

 

En lo referente a los bebés nacidos por cesárea, los investigadores

saben desde hace tiempo que albergan un distinto tipo de flora

intestinal en las primeras etapas respecto a los bebés que estuvieron

expuestos a los gérmenes de la madre en el canal de parto. Los nuevos

estudios detallan cómo los bebés nacidos por cesárea poseen una firma

microbiana en particular, que se caracteriza por los niveles más bajos

de bacterias de la familia Bacteroides, que desempeñan una función en la

inmunidad intestinal. Los antibióticos tienen un efecto incluso mayor en

los jóvenes que no cuentan con esos microbios.

 

Pero, sorprendentemente, algunos de los bebés finlandeses que nacieron

por parto natural, también carecían de dicha diversidad de Bacteroides,

un caso poco común que el jefe de la unidad de medicina gastrointestinal

del Hospital General de Massachusetts, el doctor Ramnik Xavier, dijo que

resalta lo complejo que será desenmarañar el desarrollo microbiano.

 

Fuera de ese descubrimiento, la investigación respalda estudios previos

que subrayan a los antibióticos y los partos por cesárea como problemas

potenciales en el desarrollo microbiano. De hecho, los investigadores de

la Universidad de Nueva York han comenzado a estudiar si tomar muestras

de las bacterias del canal de parto de la madre para colocarlas dentro

del bebé que nació por cesárea hace que sus microbiomas sean más

parecidos a los de los bebés que nacieron por parto natural.

 

Ambos equipos seguirán rastreando a los niños para ver si las

diferencias tempranas en sus microbiomas realmente son importantes en su

salud posterior. Por ahora, Xavier dijo que proveen un nuevo motivo "por

el cual recetar antibióticos innecesarios en los primeros tres años de

 

vida posiblemente no sea una buena idea".