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26 de junio de 2016

El calor del verano no es la mejor circunstancia para sobrellevar un

embarazo, sobre todo si éste está en su etapa final. En Bebés y Más nos

brindan cinco consejos para no padecer mucho este verano.

 

Una buena hidratación: agua, agua y más agua

 

Si para cualquier persona es importante mantenerse hidratada cuando las

temperaturas aumentan, en el embarazo es especialmente importante

prevenir la deshidratación, sobre todo en verano, cuando perdemos más

líquidos. La hidratación en el embarazo requiere unos 2'7 litros (unos

diez vasos al día), cantidad que puede aumentar si hace mucho calor.

 

Hablamos principalmente de agua, zumos naturales, leche... bebidas

naturales y refrescantes que, junto a fruta y verdura, aumentan la

hidratación corporal. No olvides nunca la botella de agua, especialmente

si vamos a la playa o a la hora de hacer ejercicio. Una buena

hidratación nos ayuda a mantener el peso ideal en la gestación, previene

el estreñimiento, las hemorroides, la retención de líquidos (con el tan

indeseado edema), el acné, contribuye a la elasticidad de la piel...

 

Protégete del sol y del calor

 

Durante el embarazo hay que tomar el sol con precaución, ya que, al

margen de los riesgos para la piel que tiene cualquier persona, la

gestante es más propensa que otras mujeres a desarrollar melasmas o

manchas en la piel. Evita la exposición solar directa, utiliza

protección solar de factor elevado, especialmente en la cara. No olvides

la sombrilla a la hora de ir a la playa y evita las horas centrales del

día, cuando esquivar el sol se hace mucho más difícil.

 

Escoge para tu día a día prendas frescas que también protegen la piel

del sol, sombreros... La ropa más adecuada para no elevar más la

temperatura corporal cuando hace mucho calor es ligera y holgada, de

fibras naturales como algodón que faciliten la transpiración. No olvides

tampoco escoger un calzado cómodo y fresquito, que no oprima ni

dificulte la circulación.

 

No dejes de hacer ejercicio

 

Podría parecer que en verano lo mejor es dormitar como marmotas huyendo

del calor y del esfuerzo. Pero esto puede ser muy contraproducente para

la embarazada, que para estar saludable tiene que seguir haciendo

ejercicio a lo largo de los tres trimestres, adaptándose a su cuerpo y

al ambiente. La actividad física habitual previene muchos problemas de

salud en la madre y el bebé y esto es válido y necesario en cualquier

época del año.

 

Entonces, para hacer deporte o ejercicios adecuados en verano hemos de

evitar las horas centrales del día si es al aire libre y cuidar muy bien

la hidratación, antes, durante y tras la práctica de actividad física.

Existen ejercicios muy apetecibles en verano, como la natación durante

el embarazo, caminar por la orilla de la playa... de modo que este es

nuestro siguiente consejo.

 

Playa o piscina, bien fresquitas

 

Si algo de apetecible tiene el verano son las posibilidades de

refrescarnos en el mar o en la piscina. Durante el embarazo, no tenemos

por qué privarnos de estos entornos, más aún teniendo en cuenta que la

playa nos invita a caminar y a nadar (no en las horas centrales del día)

y que la piscina es la perfecta aliada de la embarazada para

refrescarse, hacer ejercicio (natación, aquarerobic, entrenamiento en el

agua...).

 

El ejercicio inmersas en el líquido elemento es fabuloso para mejorar la

circulación, la respiración, el tono muscular, para fortalecer sin

forzar articulaciones, disminuye el dolor en la zona lumbar, se previene

el edema, el estreñimiento, es un método excelente para relajarse...

 

Algunas consideraciones a tener en cuenta para que la experiencia sea

positiva son: ojo a los resbalones junto a la piscina, evita alejarte a

los lugares de mayor profundidad, no te lances de cabeza, sigue las

indicaciones de los puestos de socorrismo, comprueba que la temperatura

del agua es adecuada (alrededor de los 27-31 grados centígrados)... Toma

las precauciones necesarias respecto al sol y el calor, y a disfrutar de

estos lugares refrescantes.

 

Una comida saludable y refrescante

 

En verano conviene adaptar la dieta a las altas temperaturas y la mayor

necesidad de hidratación. Una buena dieta incluye los alimentos que

aportan todos los nutrientes que necesita en la gestación y que, a la

vez, proporcionan la hidratación necesaria y evitan la sensación de

pesadez que producen algunos platos más "de invierno".

 

Los reyes de la mesa en esta época son frutas y verduras de temporada

(albaricoques, brevas, cerezas, nectarinas, melocotones, melón, sandía,

ciruelas, aguacate, calabacín, pepinos, zanahoria...), verduras y

hortalizas en ensalada, lácteos frescos, ensaladas de pasta y arroz,

gazpachos, batidos naturales... Y, si te encuentras bien, un heladito,

horchata o granizado de vez en cuando, por qué no.

 

Lo que conviene evitar son las comidas con mucha grasa o muy calientes,

como es lógico, para evitar que aumente nuestra temperatura corporal,

para prevenir el aumento excesivo de peso y molestias digestivas más

temidas como la acidez, los gases...

 

Esperamos que si pasas estos próximos meses embarazada guardes un buen

recuerdo, que sea inolvidable pero no por las molestias o incomodidad

sino porque te has encontrado bien, saludable. Seguro que siguiendo

estos cinco consejos para las embarazadas en verano estás más cerca de

conseguirlo.

 

 

Aprovechemos las clases gratuitas de natación infantil

 

Según los datos de los CDC el ahogamiento en piscinas o platas es la

segunda causa de muerte accidental más común entre niños de uno a 14

años, y por ello debemos aprovechar las clases de natación gratuitas que

ofrecen diversas entidades públicas y privadas en estados como Florida.

“Esta es una forma única de traer los servicios a las comunidades que

quizás no tienen los medios o forma de llegar a una clase de natación

formal”, dijo Paula Scott, directora de relaciones públicas del

Children’s Board of Hillsborough County, a Centro Tampa.

 

La idea de efectuar las ‘Mobile Swim Lessons’, como se les conocen a las

clases, es llevar a los instructores y salvavidas a dar clases de

natación y consejos de seguridad en el agua a las personas en el condado

que usualmente no tendrían acceso a estas clases. Ya sea debido a que

estas no tienen transporte para llevar sus hijos a tomar las clases, o

el dinero para costear las mismas.

 

“La iniciativa nos permite llevar las clases a las piscinas de los

vecindarios donde están los niños y dar las clases y educación sobre

seguridad en el agua. Estas son las mismas piscinas donde los menores

son más vulnerables a ahogarse accidentalmente”, comentó Chuck Burgess,

director ejecutivo del Brandon Sports & Aquatic Center.

 

Entre los menores hispanos, casi un 60% de los niños reportan no saber

cómo nadar o tener poca habilidad para hacerlo, comparado a un 40% de

los niños anglosajones, según datos de la fundación USA Swimming. El

mismo reporte enfatiza que el participar en sesiones de natación puede

reducir el riesgo de ahogarse en el agua en un 88%, pero solo con esto

la labor no está completa.

 

“Uno le puede enseñar a los niños cómo nadar, pero también hay que

enseñarles a los padres cómo mantener a sus hijos seguros”, recalcó Scott.

 

Para evitar tragedias

 

• Si está vigilando menores dentro de una tina, en una piscina o en la

playa debe evitar distracciones con celulares o aparatos electrónicos.

 

• Si hay un grupo grande de niños dentro del agua (por ejemplo, en una

fiesta de cumpleaños) entre los padres pueden tomar turnos para vigilar

a los pequeños, en vez de que sea una sola persona toda la tarde. Esto

evita el sentirse abrumado o cansarse fácilmente.

 

•Si tiene una piscina o lago de retención en su hogar puede instalar

alarmas con sensores de movimiento en las puertas o ventanas para que lo

 

alerten cuando su hijo se acerque al agua sin su supervisión.