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22 de septiembre de 2022

 

Paco León se lo ha pasado en grande rodando "Rainbow",  (2022), una

película colorida, cantarina y festiva, pero el público no disfruta

igual contemplándola. Al actor, escritor, director y productor,  de gran

carisma y super poderes en las redes sociales, le gusta hacer covers: si

en "Kiki, el amor se hace" facturó una versión de una película de las

antípodas, en su nuevo trabajo se atreve a reinterpretar, desde su

mirada desacomplejada, plurisexual y generosa, al mismísimo "Mago de

Oz", clásico de Hollywood que sirvió, entre otras muchas cosas, para

convertir a los amigos de Dorothy, su protagonista, en iconos del

colectivo LGTB.

 

Pues "Rainbow", que se ha estrenado en el 70 Festival de San Sebastián,

entre las proyecciones del Velódromo (una sección popular en una sala

acondicionada para casi 3000 espectadores), contiene, entre otros muchos

elementos, su correspondiente reivindicación a la diversidad sexual. Ése

es uno de sus pocos valores, porque, en general, el cuarto largometraje

del cineasta sevillano provoca confusión y, lo peor que le puede pasar a

un proyecto que se supone divertido: aburrimiento.

 

Y no parece que en el rodaje se hayan aburrido, pues contiene hasta una

fiesta que culmina una trama que, como su protagonista, no acaba de

encontrar su rumbo, deambulando entre la road movie, el delirio

almodovariano y el homenaje estupefaciente. Todo ello al servicio de la

joven Dora Postigo, hija de la desaparecida Bimba Bosé (con la que

guarda bastante parecido físico) y del productor Diego Postigo, y que

aún tiene que demostrar ese talento en el que León ha confiado ciegamente.

 

La secundan dos grandes Cármenes de España: Carmen Maura y Carmen Machi,

que aquí encarnan a las brujas del original revisitado, pero en modo

lésbico y discutidor que recuerdan a la damas patéticas de "¿Qué fue de

Baby Jane?". También, cómo no, están los amigos que Dora va haciendo en

su huida a no se sabe dónde: un simplón al que libera de sus cadenas, un

procrastinador suicida y un africano discriminado por su hermano. Con

ellos, calzando plataformas brilli-brilli y tomando sustancias

alucinógenas, seguirá un camino de líneas amarillas alocadas que

desemboca en una Ciudad Capital con el skyline de Benidorm.

 

Posee por lo tanto "Rainbow" suficientes elementos para entusiasmar,

hacer reír, sorprender e insuflar subidón… pero no lo consigue casi

nunca, pues ni funciona como comedia absurda ni como musical petardo.

Tampoco como catálogo de presencias sorpresas (desde la madre del

director, Carmina, vista en sus dos primeros films, a la de Samantha

Hudson). Eso sí, León ha tenido toda la libertad del mundo (y el

presupuesto) para rodar lo que ha querido, una película que se olvida

con mucha más rapidez de lo que cuesta verla. Tal vez ese sea su

objetivo y no deberíamos exigirle más: que, como toda fiesta, no deje

mucha resaca. Ya lo advirtió Paco en su presentación: "Esto es una

road-tripi".

 

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