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28 de mayo de 2016

Los resultados escolares de los niños empeoran cuando se mudan de casa o

apartamento, concluyó un estudio estadounidense, que agrega que los

menores a los que se desarraiga también son más propensos a tener

problemas del desarrollo, informó The New York Times. Pero el estudio no

probó una relación causal.

 

La investigación incluyó información sobre más de 19,000 niños de

Estados Unidos. Se siguió a los niños desde kindergarten hasta el octavo

grado.

 

La edad del niño en el momento de la mudanza podría plantear una gran

diferencia, anotaron los autores del estudio. Y mientras más veces se

mudaba el niño, mayor era el potencial de problemas, sugirieron los

hallazgos.

 

"Las mudanzas en la niñez temprana y mediana se asociaban con

reducciones en las habilidades sociales del niño, y con aumentos en los

problemas emocionales y de conducta, y esos efectos duraron durante

años", apuntó la autora del estudio, Rebekah Levine Coley, profesora de

psicología aplicada del desarrollo y educativa del Boston College.

 

Las mudanzas durante la niñez mediana o la adolescencia temprana se

vincularon con efectos a más corto plazo en las habilidades de lectura y

de matemáticas, dijo Coley. Los efectos de mudarse en esos años también

parecieron disminuir con el tiempo, añadió en un comunicado de prensa de

la Sociedad de Investigación sobre el Desarrollo Infantil (Society for

Research in Child Development).

 

Las notas en lectura y matemáticas empeoraron con cada mudanza

adicional. Cada mudanza se vinculó con unas peores habilidades sociales,

y con unas tasas más altas de problemas emocionales y conductuales,

reportó el estudio.

 

Los investigadores también dijeron que mudarse a una nueva casa (incluso

sin cambiar de escuela) puede afectar las rutinas diarias, lo que puede

interrumpir la concentración de los niños sobre su trabajo escolar, e

inhibir el aprendizaje.

 

Mudarse podría resultar necesario debido a cambios laborales o a los

precios altos de la vivienda, planteó la coautora del estudio, Melissa

Kull, ex estudiante doctoral del Boston College.

 

Para ayudar a las familias, "los legisladores, los líderes escolares y

los maestros deben desarrollar estrategias para contrarrestar las

interrupciones que los cambios de hogar y de escuela plantean para la

educación y el desarrollo saludable de los niños", añadió Kull, que

actualmente es científica investigadora del Departamento de Salud e

 

Higiene Mental de la Ciudad de Nueva York.