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22 de septiembre de 2022

 

El cineasta cubano Pavel Giroud es conocido sobre todo por sus películas

de ficción , como "El acompañante" o "La edad de la peseta", pero cuando

hace unos años llegó a sus manos (no puede decir cómo por razones

obvias) la filmación de la retractación pública del poeta y escritor

Heberto Padilla, en los primeros años 70, tras ser detenido e

interrogado por la seguridad del Estado, ante sus compañeros de la Unión

Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, decidió volver al documental,

género que ya había tocado en 2005 y 2015, para resumir lo que califica

de "performance", la primera crisis "intelectual" que tuvo que enfrentar

el régimen de Fidel Castro.

 

En conversación exclusiva con NOTICINE.com, Giroud detalla lo que sintió

cuando vió (en varias etapas) las cerca de tres horas de metraje ("casi

todas muy aburridas por reiterativas") de aquella "autocrítica": "Pensé

que era un hombre que la salida que encontró para salvar su pellejo fue

ponerse en ese paredón moral al que lo sometieron, pero que todo el

tiempo estaba mandando mensajes a sus compañeros, y que más de una vez

ironizó mucho con lo que decía. Su 'performance' fue el colofón de la

retractación de Padilla -que antes ya había hecho por escrito- como

artista y como hombre".

 

El director y guionista cubano se coloca en la piel de su compatriota,

que murió en el exilio, para reconocer que una situación así, el

heroísmo es suicida: "Hay que estar en esa situación para ver qué tu

haces. Yo, ahora, si me sientan y me dicen: 'Dí que eres un miserable y

has hecho una película de mierda', probablemente lo haga".

 

A más de una década del triunfo de la Revolución, el caso de Padilla y

otros intelectuales disidentes fue el primer despertar de la

"intelligenzza" extranjera ante un régimen castrista al que antes había

apoyado. Llegó después de que muchos de ellos ya abrieran los ojos ante

la invasión de Checoslovaquia, y la luna de miel acabó.

 

"En mi opinión -nos cuenta Giroud-, Fidel Castro eligió coger a Padilla

como un conejillo de indias para apaciguar las aguas y sembrar la

semillita de la autocensura. Así lo hizo de nuevo a lo largo de los

años. Cuando empezaron a robarse los barcos para irse a los Estados

Unidos, agarró a cuatro, los fusiló, y así se acabaron los robos. Todos

estos sucesos han tenido respuesta internacional, pero a él le era más

rentable tener el control en Cuba que cuatro críticas por ahí".

 

En "El caso Padilla", el cineasta concentra la mayor parte de su cinta

en el monólogo, con frecuencia histriónico, de Padilla asumiendo ser un

traidor a la Revolución y haberse equivocado. Sin embargo, no profundiza

ni en el antes ni el después a ese acontecimiento cuya filmación se

ocultó durante décadas. "Decidí hacer una película que generara más

preguntas que respuestas. Es de esas películas que cuando acaba te vas a

Google para buscar más información", asume.

 

Pavel Giroud se instaló -voluntariamente- en Madrid, por su postura

crítica hacia el castrismo y sus herederos. "A mí la dictadura no me ha

dado palos nunca. Aunque yo no cayera en gracia, jamás fui un enemigo ni

un peligro para ellos. Yo estaba monitoreado, nunca perseguido, y eso

tiene que ver con la manera en que yo me enfrenté a esa dictadura, que

nada tiene que ver con los opositores o disidentes  que sufrieron

repudios o fueron obligados a exiliarse".

 

No obstante, considera que su previo film de ficción, "El acompañante",

de producción independiente, ya tuvo algunos problemas: "Fue la última

película independiente que se estrenó comercialmente en salas en Cuba.

Luego, 'Santa y Andrés', de Carlos Lechuga, ya no se estrenó". Tampoco

cree que "El caso Padilla" pueda llegar a ser lanzada oficialmente en su

país natal.

 

Pese a que el año pasado se produjeron protestas populares en las calles

de La Habana y otras ciudades, Giroud duda mucho que Cuba llegue a ser

libre en un futuro próximo. "Toda Cuba salió a protestar, y eso, el

gobierno lo resolvió como lo hacen las dictaduras, mandándalos a la

cárcel o acusándolos para propiciar los exilios. Cuanto tu ves que en un

año han salido del país más de 200 000 personas y hay cerca de un millar

de prisioneros por motivos políticos, eso va mal", sentencia.

 

Video de la entrevista: https://youtu.be/11S8l_otxzs

 

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