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26 de septiembre de 2022

 

La carrera de Jorge Fons, fallecido el pasado jueves a los 83 años,

ejemplifica a la vez el talento y la dificultad de hacer un cine

política y socialmente comprometido en México. Huyendo de veleidades

"autorales" el veracruzano siempre aspiro a llegar a un público amplio

sin renunciar a sus esencias ni a su independencia de criterio, las

cuales posiblemente le alejaron de tener una carrera fílmica más amplia.

 

El cineasta tuxpeño pertenecía a la primera generación de cineastas del

Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) egresando en

1967. Antes de estudiar cine, tuvo una formación teatral participando en

diversos montajes, estudiando actuación, dirección de actores y de

escena al lado de Seki Sano, Enrique Ruelas y José Luis Ibáñez, siendo

el teatro su principal punto de apoyar para realizar cine.

 

En 1968 debutó como realizador con "La Sorpresa", cortometraje del cual

es coguionista; en ese mismo año codirige en teatro con José Estrada

"Esperpentos" y, en 1969, realiza "El Quelite", su primer largometraje.

En 1976 filmó "Los albañiles" con la cual se hizo merecedor al Oso de

Plata en Berlín.

 

Entre sus mayores éxitos están "Rojo Amanecer" (1989), cinta

controversial que narró por primera vez en el cine mexicano la matanza

de estudiantes de 1968.  y "El Callejón de los milagros" (1994) ganadora

del Premio de Fecimex a la mejor película, mención especial en el

Festival de Berlín, once Arieles, cinco Diosas de Plata, un Heraldo y de

la Espiga de Plata del Festival de Valladolid. Por la película "Rojo

Amanecer" recibió el Ariel en la categoría de Mejor Director y una

Concha en San Sebastián.

 

En el marco del centenario de la Revolución Mexicana, estrenó en agosto

de 2010 la que sería su última película, "El atentado", basada en la

novela "El expediente del atentado" de Álvaro Uriel, que narra los

hechos de un intento de magnicidio perpetrado en 1897 en contra del

Presidente de la República, Porfirio Díaz. Un atentado fallido y

patético, tras el cual el agresor fue sometido, encarcelado y asesinado

por un grupo de gendarmes la misma noche de su detención.

 

En su última década profesional sobrevivió gracias a la televisión. La

teleserie "Sueño de amor" (2016), con Cristián de la Fuente y Betty

Monroe, cerró su filmografía.

 

En 2011, la Academia Mexicana de Cine le concedió un Ariel por toda su

carrera, aunque previamente ya lo había obtenido en otras cinco ocasiones.

 

Héctor Bonilla, al que Jorge Fons dirigió en "Rojo amanecer", dijo de

él, cuando en 2015 le dispensó un homenaje el Festival de San Cristóbal

de las Casas: "Para mí tu congruencia es lo más importante,

evidentemente me gusta mucho tu cine directo, contundente, riguroso,

metiéndose a fondo con toda la problemática de la vida alrededor y no

sueñas con una inmortalidad. La congruencia consiste en que

independientemente de tu oficio, está tu vida, por eso te respeto más.

Te agradezco mucho tu legado y que podamos compartir este momento".

 

En recientes declaraciones a Epicúrea, Fons no ocultaba su amargura

sobre la evolución del cine: "Percibo generaciones de nuevos cineastas

que no tienen una audiencia fija, y es que Hollywood se ha apropiado de

todas las pantallas y, por lo mismo, la exhibición del cine mexicano es

muy reducida y muy mala. Paradójicamente, en cuanto a producción se

generan alrededor de 150 películas por año, que es sano, pero son obras

que no se ven, el trabajo queda semiolvidado. Y ahora las plataformas ya

son parte de esto, cambiaron todo, hay mucho trabajo ahí aunque no sé

qué tanto potencial expresivo se derive de ellas. Yo siempre les digo a

los jóvenes cineastas, cuando los invitan a trabajar en estos espacios,

que hagan sus series, hay que aprovechar esta moda, pero el chiste

también es que no dejen de hacer cine mexicano, y que no dejemos de

verlo. Porque luego parece que el público mexicano se ha desconectado de

su cine".

 

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