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29 de octubre de 2021

 

El cineasta suizo Frédéric Baillif fue en su juventud asistente social en un centro de acogida para jóvenes de su país, y este año desarrolla y amplía su experiencia a través de "La Fam / La MIF", un drama en el que las chicas de familias desestructuradas enfrentan su situacion y la respuesta del Estado, que él considera más preocupado por su integridad física que por sus problemas psicológicos.  "Hay una parte de experiencia mía, pero también de investigación. He tenido que estudiarlo mucho y sumergirme en un lugar en el que había trabajado antes, pero de otra manera, basándome en las entrevistas con las adolescentes. Ellas han aportado al guión resultante mucho más que yo", cuenta a NOTICINE.com.

 

"Teníamos un guión de situaciones, sin diálogos. Ellas no han memorizado, han improvisado a partir de mis instrucciones. Partía de la idea de que ellas sabían del asunto mucho más que yo", agrega el cineasta, que presentó su film, rodado contra viento y marea (hubo un cambio en la dirección del centro real de acogida en el que tenían planificado rodar y les prohibieron hacerlo allí).

 

El motivo fue por las alusiones a la sexualidad de las muchachas, que no gustó. "Hay miedo de exponer esas pulsiones. La nueva dirección del centro donde íbamos a filmar no sólo nos prohibió hacerlo allí sino que impidió que dos de las residentes trabajaran en la película -iban a ser dos de las protagonistas principales- e incluso me prohibieron acercarme a ellas, hablarlas...", afirma  Baillif.

 

"Estaba claro que la sexualidad iba a estar en la película. Sufrimos la violencia institucional, sin explicaciones, porque ni siquiera quisieron hablar. Pienso que para ellos sexo es igual a peligro, cuando lo que contamos es la experiencia vivida por una de esas chicas que actuó en la película, Claudia Grob, quien interpreta a Lora, pero es 'su' historia en uno de esos centros".

 

El cineasta suizo está convencido que vivimos un momento de un gran "puritanismo" con la excusa de proteger a los menores. Su película, subraya, nunca fue considerada por él para un público determinado, pero en Berlín estuvo en una sección de cine juvenil. "Quizá porque salen muchos chicos en pantalla y a ellos les gusta verse", opina Anais Uldry, quien debuta en "La Fam / La MIF" tras pasar ella misma por un centro juvenil de acogida.

 

Tras la experiencia, la joven destaca que "lo más curioso y difícil para nosotros era intentar no superponernos hablando las unas a las otras. Porque como estábamos tan a gusto, en una situación tan real con nuestros compañeros del hogar de acogida de siempre, teníamos que saber cuál era nuestro momento de hablar. Pero como hemos podido participar en la creación de las escenas, porque nada estaba impuesto y sugerir ideas al director, además ha aceptado muchas sugerencias, ha sido una mezcla muy interesante".

 

Ahora, tanto ella como su compañera de viaje a Valladolid, Charlie Areddy, hija del director de fotografía de la película, que iba a ser originalmente solo una figurante pero acabo convertida en una de las principales intérpretes, piensan en convertirse en actrices profesionales. "No he estado -dice Areddy- en un hogar de acogida, pero me he sentido muy cómoda porque mi padre trabajaba como director de fotografía y la historia personal que cuento ha impresionado mucho, es muy emotiva y dura".

 

Fred Baillif está sorprendido de la respuesta que su cinta está teniendo en diversos países y en el suyo propio, Suiza, que afirma está culturalmente muy compartimentado -de un lado los de origen germano, los francófonos o los italianos...- y sostiene que sin pretenderlo en ningún momento ha descubierto tener entre manos algo muy universal: "No me daba cuenta de que estaba escribiendo algo que iba a transcender así. Pero así ha ocurrido, gracias a ellas, a las chicas, ya que sus historias y su realidad es algo universal que podía ocurrir cuando yo era pequeño porque había jóvenes con muchos problemas. Aunque a lo mejor en mi tiempo eran más problemas de droga, y eso ahora mismo está más mitigado. Hay alguna escena en la que aparece el tema de las drogas, pero no es el tema principal. Creo que se puede asociar el hogar de acogida con la delincuencia y precisamente con esta película lo que quiero demostrar es que no es así", concluye.

 

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