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17 de junio de 2016

Una dieta sana, variada y equilibrada a partir de los seis meses de vida

y hasta los dos años serviría como protección frente a varias

enfermedades, entre ellas el cáncer y la obesidad, , dicen pediatras

citados por El Correo.

 

«Esos mil días son el momento en que hay un mayor crecimiento y

maduración de órganos. Lo razonable –y la evidencia científica así lo

está demostrando– es pensar que todo lo que hagamos cuando está

madurando el sistema digestivo, el inmunológico y el nervioso influirá

en su desarrollo y, en consecuencia, en la prevención de enfermedades»,

afirma el especialista Pablo Oliver, coordinador de Urgencias

Pediátricas de QuirónSalud Bizkaia. El experto ha hablado en el foro

Encuentros con la Salud de EL CORREO sobre ‘Nutrición en la infancia’,

junto a Iñigo Echániz, jefe de servicio de Pediatría y Neonatología del

centro.

 

¿Qué se entiende por una dieta sana y equilibrada cuando se habla de

bebés? Lo cierto, según los especialistas, es que la respuesta no es muy

distinta a la que se da cuando se aborda la nutrición en los adultos.

Hasta el sexto mes, el alimento esencial del recién nacido ha de ser la

leche materna, ya que no hay lácteo de fábrica que haya sido capaz de

imitar sus cualidades nutritivas. «El 98% de las madres pueden

amamantar», explica Echániz.

 

Aún así, entre un 20% y un 30% de las parturientas suele tener problemas

para amamantar a sus bebés, generalmente por falta de experiencia. «La

labor de los profesionales sanitarios en las primeras 48 horas del

nacimiento del bebé, especialmente de las matronas, resulta determinante

para superar las primeras complicaciones».

 

Sin romperse la cabeza

 

A partir del sexto mes, tradicionalmente la cosa comenzaba a

complicarse. ¿Cuándo introducir el huevo, cuándo los cereales? Una

iniciativa impulsada por Pablo Oliver, que ha contado con el apoyo de

Osakidetza y de la Asociación Vasca de Pediatría de Atención Primaria,

ha permitido simplificar las pautas de alimentación del bebé y lograr

dos objetivos. El fundamental, que los críos estén mejor cuidados, y

como consecuencia, que sus padres no se vuelvan locos con el calendario.

 

Lo ideal, cumplido el primer medio año de vida, es mantener la lactancia

materna mientras sea posible. Si no es así, habría que pasarse a la

leche artificial, la de biberón, de tipo 2, hasta el año, cuando puede

comenzar a tomarse leche de vaca. A partir de los seis meses, se puede

comer casi todo, introduciendo cada nuevo alimento con una cadencia de

una o dos semanas, siguiendo los criterios del gráfico que ilustra esta

información.

 

Sólo debe tenerse cuidado con los frutos secos, que pueden causar

atragantamientos y no se aconsejan hasta los 5 años. «Los padres somos

el ejemplo a seguir por los hijos», resume Oliver. «Si ven que comemos

 

de todo, ellos también lo harán».