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Diez mitos sobre las donaciones de óvulos y espermatozoides (y II)

La donación de óvulos y semen es un paso vital para muchas parejas que enfrentan dificultades para concebir de manera natural. La disponibilidad de donantes dispuestos a ayudar a realizar el sueño de la paternidad o maternidad es esencial en este proceso. Los avances en la medicina reproductiva han hecho posible que muchas parejas logren el embarazo gracias a la generosidad de estas personas que ofrecen sus gametos para tratamientos de fertilidad.

A pesar de ser una práctica común en clínicas de fertilidad, persisten varios mitos y conceptos erróneos en torno a la donación de óvulos y semen. Desentrañar estas creencias equivocadas es crucial para brindar tranquilidad y certeza tanto a los donantes como a aquellos que necesitan su ayuda para alcanzar la concepción.

En Hola! nos detallan los 10 mitos más extendidos: Hoy les ofrecemos los 5 finales:

- Mito 5: ‘los requisitos para donar óvulos son altamente exigentes en términos estéticos’

Existe la falsa creencia de que, en la labor diaria de una clínica de reproducción asistida, los expertos eligen o descartan a las donantes en base a criterios estéticos. Sobre esto, la Dra. García Cataño afirma que los únicos requisitos fundamentales e incuestionables que exigen los centros para ser donante de gametos es ser mayor de edad (que en España supone, como sabemos, tener más de 18 años) y gozar de una buena salud física y mental. Aunque es cierto que la demanda de donantes varía mucho según los fenotipos de las receptoras que se tengan en ese momento, es decir, un conjunto de características físicas, bioquímicas y del comportamiento que es posible observar en la mujer que va a recibir el óvocito y que en las clínicas de fertilidad se busca que tengan ciertas similitudes con las de la donante para que el futuro bebé también pueda tenerlas.

- Mito 6: ‘no hay anonimato plenamente garantizado en la donación de óvulos’

Toda clínica de fertilidad está obligada, por ley, la ya citada Ley 14/2006 sobre técnicas de Reproducción Humana Asistida, a garantizar el anonimato de las mujeres que donen sus óvulos. Ese anonimato tendrá doble direccionalidad, es decir, ni la mujer receptora sabrá quién ha donado sus óvulos ni la donante conocerá la identidad de la madre o del bebé que ha nacido a partir de ellos.

- Mito 7: ‘los largos periodos de abstinencia mejoran la calidad espermática’

Los varones tienden a pensar que tener periodos prolongados de abstinencia sexual aumenta la calidad del semen, y esto no es así. Aunque sí es cierto que la abstinencia incrementa la concentración de espermatozoides en el eyaculado, una elevada concentración espermática puede comprometer notablemente la movilidad y la vitalidad de estos, dificultando de esta manera su camino hacia el óvulo en los tratamientos de inseminación artificial, advierten en Ginefiv. Además, gracias a la incorporación de estudios más avanzados como el seminograma, se ha determinado que la fragmentación del ADN espermático también aumenta en periodos largos de abstinencia sexual. Lo anterior supone la ruptura del material genético de los espermatozoides, lo cual afecta negativamente a la fecundación y al desarrollo embrionario. Por lo cual a los donantes de semen se les pide una abstinencia menor.

- Mito 8: ‘cualquier hombre puede donar’

No, no todo hombre que lo desee puede donar semen. Hay una serie de requisitos legales que debe cumplir; el primero de ellos tiene que ver con la edad: debe ser mayor de 18 años y menor de 50. Si bien estos son los parámetros legales en nuestro país, la mayoría de clínicas tienden a seleccionar varones jóvenes y marcan el máximo de edad a edades más tempranas que las que establece la ley.

Otros de los requisitos legales es que no tengan antecedentes personales o familiares de enfermedades genéticas o de algún tipo de alteración genética, así como antecedentes de trastornos psíquicos que puedan ser transmitidos genéticamente. Tampoco podrán donar aquellos hombres que hayan sido adoptados, pues lo habitual es que desconozcan su historial biológico familiar y, por supuesto, como no podría ser de otro modo, únicamente podrán hacerlo quienes estén en pleno uso de sus facultades para tomar la decisión de donar.

- Mito 9: ‘¿si no me aceptan como donante de semen significa que soy infértil?’

Ser rechazado como donante de semen no es un sinónimo de infertilidad. El motivo es que, en los donantes de esperma, se busca una calidad espermática incluso superior a la calidad necesaria para lograr un embarazo de forma espontánea con el objetivo de buscar una mayor probabilidad de éxito en la técnica de reproducción asistida. Por lo tanto, el hipotético rechazo final por parte de la clínica no tiene por qué significar algún problema de fertilidad.

- Mito 10: ‘el donante de esperma tiene derechos parentales’

La ley misma sobre técnicas de Reproducción Humana Asistida establece, como decíamos, que se garantice el anonimato de este tipo de donaciones. Y esto implica, en el caso de los hombres, que no se les pueda reconocer derechos parentales ni reclamar obligaciones parentales. La normativa explica que una persona que haya sido donante de gametos a través de la red de clínicas de fertilidad reguladas por la ley española no puede ser identificada por los hijos nacidos de su donación, ni por las personas receptoras.

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